“No dejes a tu amigo, ni al amigo de tu padre”. Proverbios 27: 10
Hace unas semanas atrás, llegó a nuestra casa por solo unos días una linda perrita de la raza golden retriver, su nombre Lovy. Debo confesarles, que al principio me resultó un problema, pues ya en la casa teníamos dos perros, y eso me triplicaba el trabajo de atender un nuevo inquilino. Debía entrenarla, alimentarla y cuidarla, pero siempre con la idea de que iba a irse a la casa de uno de mis hijos que la había comprado.
Después de unos días, nuestro hijo nos llamó para decirme que no se la podía llevar por razones personales. Después de pensarlo muy bien, decidimos poner en el diario de la ciudad un anuncio vendiendo a “Lovy”.
Cada vez que salía para darle un paseo o para ofrecerle su comida ella siempre era muy agradecida, me lamía las manos y me mostraba su cariño al mover su cola en señal de aprobación. Cuando me sentaba en el sillón para ver un poco de televisión, ella venía a mi lado para estar conmigo y ponía su cabeza en mis piernas para que le pasara la mano. Su pelo era como una seda, sus patas eran grandes y muy hermosas y su caminar era esbelto como el paso de un caballo fino.
Al poner el anuncio en el periódico me dije: “no voy a permitir que lleven a Lovy a cualquier lugar, ella se merece un hogar en donde la quieran y valoren”. Cada día que pasaba la amistad se estrechaba más y me sentía con una deuda de gratitud para con ella. Una tarde alguien llamó preguntando por “Lovy”. Guarde silencio, mientras oía a mi esposa hablar por el teléfono. Luego me dijo que la familia estaba interesada en ella y que venían al día siguiente a verla. Al observarla cuidadosamente, ellos quedaron enamorados de la perrita, a sus tres meses y medio de edad era toda una dama, linda y muy amigable. Me despedí de ella con mucho dolor y me tomaron esta foto que les muestro en este mensaje.
Eso me hizo reflexionar en cuanto a la amistad (del latín amicus; amigo, que posiblemente se derivó de amore, amar) que es una relación afectiva entre dos o más personas. La amistad es una de las relaciones interpersonales más comunes que la mayoría de los seres humanos tienen en la vida. La amistad se da en distintas etapas de la vida y en diferentes grados de importancia y trascendencia. La amistad nace cuando dos sujetos se relacionan entre sí y encuentran en sus seres algo en común. Hay amistades que nacen a los pocos minutos de relacionarse y otras que tardan años en hacerlo. Las amistades generalmente duran toda la vida. Los amigos en la mayoría de los casos se ven por muchas décadas. Hay amistades donde interviene una persona y un animal de otra especie, es el caso del perro; a éste último se le conoce como el mejor amigo del hombre. Aunque también se puede dar la amistad con otras especies animales, o incluso entre dos o más animales de especies distintas. Esto fue lo que pasó conmigo y Lovy se había establecido una relación de amistad, basado en la confianza y en al cariño el uno con el otro que ahora al separarme de ella parecía que la traicionaba. El día que se fue pensé en el texto de proverbios 27: 10 que dice: “No dejes a tu amigo, ni al amigo de tu padre”.
El fin de semana pasado, Lovy tuvo que volver a la casa, pues la persona que lo compró tenía un compromiso y no podía tenerla. Lovy vino y se sintió de nuevo en casa, me lamía las manos, corría junto a mí en el patio y de nuevo vivimos solos unas momentos para recordar nuestra amistad. Cuando se la iban a llevar me miró como diciendo: “No me dejes”.
En este día te animo, que si tienes un amigo, trata de demostrárselo o decírselo y di como el sabio griegoPlatón “No dejes crecer la hierba en el camino de la amistad”. Y recuerda “Un amigo es una persona con la que se puede pensar en voz alta”.





















