Alimento para el Alma

Ceguera Espiritual

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“Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas”. Apocalipsis 3: 18
Un día, cuando me levanté para hacer mi devoción personal, noté que no podía ver con claridad por mi ojo izquierdo. Eso me preocupó mucho y comencé a pedirle a Dios en mi oración que me quitara lo que me molestaba. Durante el día el malestar persistió y me sentía muy incómodo. Le comenté a mi esposa y ella me  hizo un tratamiento casero colocando en mi ojo un poco de colirio. A medida que fue pasando el día mi visión se fue aclarando hasta que podía ver mejor. No obstante, eso fue para mí una gran preocupación pues pensé que mis momentos de oración y el estudio de la Biblia se verían afectados.
La ceguera, según el diccionario es una discapacidad física que consiste en la pérdida total o parcial del sentido de la vista. La ceguera es la falta de visión y también se puede referir a la pérdida de la visión que no se puede corregir con gafas o lentes de contacto.
El texto que te he presentado hoy habla de una ceguera, pero se refiere a una ceguera que es más dañina porque es la ceguera espiritual. Según el texto, para curarse esa ceguera necesitas de un colirio. El colirio antiguo era conocido por la forma del paquete en el cual se envolvía. Cerca de La Odisea había un templo al dios frígido, Men Karou. Allí se fundó una famosa escuela de medicina dependiente de ese templo. En ese lugar se podía conseguirse un polvo para los ojos. Este hecho puede ser la base histórica de la figura del colirio. El colirio simbólico que se les ofrece a los laodicenses es el antídoto celestial para su ceguera espiritual. Su propósito es abrirles los ojos a su verdadera condición. Esta es la obra del Espíritu Santo que se encuentra registrada en Juan 16:8-11.  Sólo por medio de su obra convincente en el corazón puede eliminarse la ceguera espiritual. También puede considerarse que este colirio  representa la gracia espiritual que capacita al cristiano para distinguir entre la verdad y el error, entre el bien y el mal.
Un día Jesús pasaba por Jericó, camino a Jerusalén para los eventos de la última semana de Él en esta tierra. Un ciego oyó el clamor de la multitud y preguntó de dónde venía aquello. Al oír que Jesús el nazareno estaba pasando, el ciego comenzó a gritar: “Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí.” Trataron de callarlo pero sólo gritaba más fuerte. Jesús se detuvo y mandó que se lo trajesen. Le preguntó: “¿Qué quieres que te haga?”
Parece raro, ¿verdad? ¿Qué otra cosa pudiera querer un ciego sino recobrar la vista? Pero Jesús quería que lo expresara. El ciego dijo: “Señor, que reciba la vista.” Jesús le dijo: “Recíbela. Tu fe te ha salvado” (o sanado, la misma palabra en el griego) Lucas 18:35-43. Cristo siempre querrá abrir los ojos de un ciego que quiere ver. No hay ciego más ciego que aquel que no quiere ver sus faltas. No hay sordo más sordo que aquel que no quiere oír lo que no le gusta. No hay incrédulo más incrédulo que aquel que rehúsa creer lo que no está de acuerdo con sus propias opiniones.
Hoy me siento feliz pues mis ojos están llenos de una mejor visión pero clamo al cielo para que El me ayude a mirar mi interior y pueda ver aquellas cosas que me hacen daño y me separan de Dios. El texto de Apocalipsis nos dice que debemos comprar colirio para que podamos ver. Una escritora cristiana refiriéndose a ese pasaje dice: “El colirio es aquella sabiduría y gracia que nos habilitan para discernir entre lo malo y lo bueno, y para reconocer el pecado bajo cualquier disfraz. Dios ha dado a su iglesia ojos que él quiere que sean ungidos con sabiduría para que vean claramente; pero muchos sacarían los ojos de la iglesia si pudiesen, porque no quieren que sus obras salgan a luz, no sea que resulten reprendidos. El colirio divino impartirá claridad al entendimiento. Cristo es el depositario de todas las gracias. El dice: “Yo te amonesto que de mi compres.” (Apocalipsis. 3:18.).
En esta mañana es mi oración pedirle al Dios de los cielos que me ayude a tener una visión celestial y que esté dispuesto a corregir mis errores, a enmendar mis caminos y ser guiado por aquel que me llevará por sendas de paz y de bondad. No sé cuál es tu condición hoy pero pídele al cielo que limpie tus ojos con el colirio celestial, que te haga ver tu condición espiritual y de esa manera puedas crecer a la estatura que el cielo quiere para ti. Como Bartimeo, pídele Dios que recobres la vista espiritual.