De Mujer a Mujer

Los Diamantes de la Gratitud

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La buena princesa Eugenia,de Suecia,se interesó mucho en la construcción de un hospital,y llegando a saber que faltaba aún mucho dinero para completar la obra, vendió sus preciosos diamantes para que el edificio pudiera terminarse. Visitando el hospital, después de su inauguración, iba recorriendo las salas y conversando con los pacientes. Llegando al lecho de uno de ellos, lágrimas de gratitud brotaron espontáneamente de los ojos del pobre enfermo, al pensar en la bondad de la que estaba a su lado. Al ver las lágrimas la buena princesa exclamó: “Ahora vuelvo a contemplar mis diamantes”. Y se sintió muy feliz.

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